
Consejos de mantenimiento
CONSEJOS ÚTILES
Cuidado y mantenimiento regulares para un funcionamiento impecable de su puerta
Para disfrutar de una larga vida útil y un funcionamiento fiable, la puerta de entrada debe mantenerse y cuidarse con regularidad. A diario está expuesta a influencias muy diversas, a los cambios de temperatura, al polvo y a la suciedad.
Lubricación de la cerradura
Lubrique las piezas móviles de los herrajes y el bombín al menos dos veces al año con un aceite o una grasa sin ácidos. Compruebe con regularidad la fijación y el desgaste de los herrajes.
Ajuste de la hoja
Compruebe de vez en cuando que la puerta cierra con suavidad, que apoya de forma uniforme sobre las juntas y que las holguras son lo más regulares posible. Cualquier desviación en la posición de la hoja puede corregirse ajustando las bisagras.
Cuidado de las juntas
Limpie las juntas una vez al año con un detergente suave y aplique a continuación un spray de silicona para mejorar la estanqueidad y prolongar su vida útil.
Limpieza de la hoja de la puerta
Limpie la hoja y el marco al menos una vez al año con agua tibia, un poco de jabón y un paño o una esponja suaves. Si hay suciedad visible, por ejemplo después de obras, enjuague primero la puerta con agua para eliminar las partículas más grandes y adheridas. Evite los productos abrasivos.
Cierre de la puerta
En las cerraduras mecánicas, para una estanqueidad eficaz y para garantizar la seguridad, es necesario cerrar siempre la puerta con llave por completo.
Recomendaciones detalladas para el mantenimiento de la puerta
Las puertas de entrada de aluminio son poco exigentes en cuanto a mantenimiento, pero una limpieza a fondo de las superficies ALU es esencial para conservar el aspecto decorativo de la superficie y reducir su exposición a la corrosión. Basta con una limpieza a fondo dos veces al año con productos suaves, de pH neutro o alcalinos. El procedimiento de limpieza es rápido y muy sencillo; lo fundamental es utilizar un paño de microfibra para no dañar los recubrimientos. También puede emplear el set de productos de limpieza y cuidado, que puede solicitar a su distribuidor autorizado o a la empresa Pirnar d. o. o.
Cuidado de las superficies de aluminio con recubrimiento en polvo
Limpie el marco y la hoja de la puerta al menos una vez al año y, en caso de mayores exigencias del entorno, con más frecuencia. Realice la limpieza con agua fría a la que habrá añadido un poco de jabón o un detergente suave para lavar la vajilla a mano, utilizando un paño o una esponja suaves. No utilice productos ásperos o abrasivos, limpiadores ácidos o fuertemente alcalinos, ni estropajos que puedan dañar las superficies. No utilice productos de limpieza de composición desconocida. En los colores mate y estructurados, las superficies no deben pulirse.
La limpieza no es adecuada bajo radiación solar directa ni si la temperatura de la superficie supera los 25 °C.
La madera es un material natural y vivo que requiere una protección adecuada y un trato cuidadoso; de lo contrario, aparecen daños en la superficie o en el acabado. Aun tratándose de la misma especie de madera, pueden apreciarse ciertas diferencias de color en la superficie. Incluso cuando la madera se trata con lasur, a veces estas particularidades no se pueden eliminar. No tenemos ninguna influencia sobre las diferencias de color y las desviaciones respecto a las muestras de color que se originan por este motivo.
También se producen daños en el acabado por influencias externas, como la meteorología y las obras. Para reparar daños de mayor entidad, consulte a un profesional para que le asesore y los subsane. Los daños menores, como arañazos y pequeñas fisuras, puede repararlos usted mismo con un pincel fino y un producto de acabado al agua de base acrílica.
Mantenga las puertas de madera una o dos veces al año; los intervalos de mantenimiento dependen del tono de color de la puerta y de la ubicación de montaje.
Renovación y cuidado de los acabados con lasur
Aplique a la puerta una leche de mantenimiento, que cierra las microfisuras de la película de acabado y crea una nueva capa protectora. Este sencillo procedimiento de renovación de la superficie contribuye a prolongar la vida útil del acabado. Es importante reparar de inmediato la zona dañada; de lo contrario, existe el riesgo de que el agua penetre en la madera y se congele en invierno, lo que provocaría el desprendimiento del acabado. Los daños que se reparan más tarde tienen solución, pero con un coste más elevado.
Renovación y cuidado de las superficies aceitadas
También para las superficies aceitadas recomendamos la limpieza y el cuidado una o dos veces al año. Las superficies deben limpiarse con un paño húmedo y volver a aceitarse. Antes del aceitado, la superficie debe estar seca y libre de polvo. Se aplica el aceite, se esperan 5 minutos a que se absorba y, a continuación, se retira el exceso con un paño en la dirección de la veta.
Los productos de acero inoxidable no requieren cuidados especiales, solo una limpieza regular. Elimine las marcas de polvo, hollín y huellas dactilares con un paño suave húmedo y séquelas después con un paño seco. Para la suciedad adherida, como manchas de hormigón y revoco, puede utilizar productos de limpieza con aditivo pulidor. Para las marcas de óxido superficial causadas por partículas metálicas finas suspendidas en el aire (proximidad de carreteras o caminos de grava, edificios sin terminar, obras, falta prolongada de mantenimiento, etc.), utilice un paño de nylon con disolventes orgánicos o minerales diluidos en agua. En la fase inicial del óxido superficial basta con un paño y un frotado más enérgico en el sentido del satinado. La limpieza debe realizarse siempre en la misma dirección que el satinado o el mecanizado del producto (en paralelo a la estructura).
Lubrique las piezas móviles de los herrajes al menos dos veces al año con una grasa o un aceite sin ácidos. De este modo prolonga la vida útil de los herrajes y facilita el funcionamiento de la manilla y del bombín. Lubrique también las bisagras de la puerta, para lo que resulta más cómodo un aceite en espray. Para la lubricación del bombín utilice un aceite lubricante (por ejemplo, RIVOLTA TRS). En los herrajes, compruebe con regularidad la posición correcta, la fijación y el desgaste.
Para conservar su funcionalidad, limpie las juntas al menos una vez al año con detergentes suaves convencionales. También resulta adecuada la aplicación de espráis de silicona, que aumenta la estanqueidad y la vida útil de las juntas.
Para limpiar el vidrio utilice limpiacristales convencionales y un paño suave que no provoque arañazos ni daños. Las manchas persistentes deben eliminarse primero con disolventes adecuados, como etanol, acetona o bencina de limpieza, y aclararse después con agua. Al limpiar con disolventes hay que prestar atención a no dañar el sellado perimetral del vidrio aislante, las juntas u otros elementos orgánicos, como por ejemplo las siliconas. Para la limpieza del vidrio no utilice soluciones alcalinas fuertes ni ácidos, especialmente ácido fluorhídrico, ni tampoco productos de limpieza a base de fluoruro de hidrógeno. Durante la limpieza recomendamos movimientos circulares de arriba abajo y de dentro hacia fuera. Con esta técnica se asegura de que el producto de limpieza haga espuma y limpie bien toda la superficie acristalada.

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